Cabrales, bufones y Ribadesella

Recientemente he cumplido una de mis ‘tareas pendientes’ que todos vamos postergando indefinidamente, visitar el concejo de Cabrales.
Yo soy un amante de los quesos, y como buen asturiano, desde pequeño he comido cabrales bien untado en pan como postre o en un bocadillo para merendar. Pero nunca había ido a la zona donde se elabora, era algo de lo que tenía bastantes ganas. Tengo que decir que siempre pensé que Cabrales era un pueblo, pero no, es un concejo que comprende varias localidades. Concretamente visité Carreña de Cabrales y Arenas de Cabrales, siendo este último donde más tiempo invertí y donde se encuentra la cueva del cares.

Para comenzar diré que depende desde donde se vaya mejor ir con tiempo, yo sabía que estaba relativamente cerca de Llanes, hasta donde se puede llegar desde mi localidad natal (mi punto de partida) en poco más de 1 hora. Pero claro, el destino del viaje se encuentra en la montaña, por lo que una vez sales de la autovía te espera otra hora más de viaje por carreteras nacionales.

Una vez llegas los pueblos están bastante próximos entre sí, algunos con menor extensión que otros pero siendo en general bastante pequeños. En menos de una hora ya habíamos visto todas las calles de Arenas, contando con numerosos bares y tiendas de productos típicos asturianos siendo el producto estrella el queso Cabrales, algo inflado de precio por cierto. Comento lo del precio porque el mismo queso que se vende allí yo me lo compro en mi pueblo un 30% más barato. Aunque es obvio que siendo la zona donde se elabora, gran parte de sus ingresos provendrán de estas ventas.

Caminando llegamos a la cueva del cares donde se realiza una pequeña visita guiada a una exposición para aprender un poco sobre la elaboración del queso, las herramientas utilizadas y el proceso de fermentación, habiendo al final un vídeo y una degustación. A fecha de Agosto de 2015 dicha visita tiene un precio de 4,50 € por adulto. La zona de la visita es un poco más rural, comprendiendo ríos, cuevas, puentes y vegetación.


Salvo que se quiera ir más adentro en las montañas para hacer senderismo la zona no ofrece mucho más que hacer, algo que desde mi punto de vista personal, salvo que seas un entusiasta de este queso (como es mi caso) quizá no justifique las 2 horas de viaje hasta el lugar.

Como he comentado, una vez bajamos de las montañas las actividades a realizar aumentan exponencialmente, en las cercanías se encuentran destinos tan turísticos como Llanes, Ribadesella o los bufones de Prías. En nuestro caso, puesto que nos quedaba de camino, hicimos un alto en los bufones de Prías aunque al no hacer un día de marejada no pudimos verlos en todo su esplendor. Aun así, es un paisaje muy bonito y agradecido desde el punto de vista fotográfico por lo que podemos tomar algunas capturas impresionantes. Decir que el acceso en coche puede ser algo complicado si no se lleva GPS dado que no está bien indicado y es una maraña de carreteras estrechas. Por las inmediaciones también están ubicadas varias playas.


Para finalizar nuestro día, a 10 minutos en coche se encuentra Ribadesella, un pueblo con encanto que mezcla con equilibrio el paisaje marinero junto con construcciones más típicas de montaña. En los últimos tiempos ha ido ganado algo de renombre debido al descenso del Sella y a que en esta localidad tiene familiares la reina Letizia.

Un planning para un día bastante completo que aún con calma nos ocupará perfectamente entre 8 y 9 horas.

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