En el fin del mundo (Fisterra)

Ayer jueves 17, estaba con una grandísima persona y amiga charlando. Llevábamos unas 4 horas de tarde conversacional y filosófica (es lo que tiene ser unas personas tan guays como nosotros), en ese momento estaba atardeciendo e íbamos paseando por la ría de Avilés.

No tengo el recuerdo exacto del tema de conversación, creo que le pregunté qué quería hacer o a donde le apetecía ir, y de pronto me dijo:

–    Ostia Santi, vámonos al fin del mundo, vámonos joder.

Yo la miré con cara de sorpresa, sin decir nada. Continuó:

–   Vamos al fin del mundo, vámonos a Finisterre!!

En ese momento la volví a mirar y me empecé a reír un montón. No por el símil en sí, sino un poco por lo absurdo de la idea.

Pienso que me lo decía en serio, al menos por un instante. Me decía ‘vámonos, vámonos’, sólo le faltó añadir un fuck this shit! Por un segundo me lo plantee y todo, pero siendo casi las 9 de la noche, hasta Finisterre son unas 4 horas de viaje… era un poco locura, y no he hecho demasiadas locuras en mi vida, salvo por amor. Tiré de razón y le dije que para otra ocasión.

Contada esta pequeña anécdota, hoy es viernes 18, el día siguiente, y tengo que decir que me he levantado por la mañana, he pensado: fuck this shit. Y estoy en Finisterre, el fin del mundo.

He ido al cabo y he esperado a la puesta de sol con música clásica mientras pensaba, escribía y dibujaba. Esta magnífica oportunidad se la debo por completo a esta chiflada que tan grande es y aún no se ha dado cuenta; algún día le devolveré el favor.

Mañana es otro día, y ya veré a donde me lleva la vida, hasta la semana que viene tengo margen de sobra… el mundo es extenso, Galicia es grande, Portugal está cerca, Santiago tiene un aeropuerto maravilloso y Mordor no debe caer lejos tampoco…

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