Santi en Japón | Día 6 #Nikko y Nakano Broadway

Santi en Japón | Día 6 #Nikko y Nakano Broadway

Sexto día. Comenzamos con un buen madrugón pues es el día de ir a Nikko. Nikko es una pequeña población al norte de Tokyo que comprende un complejo de templos reconocido como patrimonio de la humanidad.

La idea es coger el Shinkansen (por primera vez!) e ir hasta Utsunomiya, allí hacer transbordo a un tren de cercanías y continuar hasta Nikko, es un trayecto de unas dos horas y pico.

Para la ocasión nos levantamos sobre las 5:30 para prepararnos y coger el tren a las 6:30. Así en teoría llegar a la estación de Nikko en torno a las 8:30-9.
El trayecto en Shinkansen (tren bala) es muy ameno y cómodo, yo me pido un café y un bizcochito porque no he tenido tiempo de desayunar. Son dos hileras de asientos de tres. La señora de al lado se pone a intentar conversar amablemente con nosotros, digo intentar porque hablaba cero de inglés y utilizaba un traductor para escribirnos cosas en romanji, no siempre entendibles. Nos comentó que era de Chiba e iba hasta Utsunomiya, nos preguntó por el viaje, de donde éramos, donde íbamos, etc. Incluso nos habló de los horarios de los templos. Muy simpática la señora, incluso a la hora de hacer el transbordo vino hasta nuestro andén y nos regaló una bolsita como de caramelos de limón, no entendí muy bien el motivo pero debían de ser típicos de la zona o algo.

Ya en Nikko llegamos al puente de Shinkyo.


Continuamos hasta la zona de los templos. El primero que nos encontramos estaba en obras y decidimos no visitarlo. Accedemos a una calle muy ancha, con altos árboles a ambos lados. Por el camino hay un pequeño templo a mano derecha. Una vez llegado arriba existe una especie de plaza con una pagoda y varios toriis, a partir de aquí se puede continuar por unas escaleras hacia arriba o por un camino bordeado por farolillos, escogemos la segunda opción. Caminando comento que debía ser una pasada imaginar toda esa zona hace un par de cientos de años, de noche, con la oscuridad y todos los farolillos encendidos, sobre todo en invierno, todo cubierto de nieve.

Llegamos a una zona más pequeña con algunos templos más y otra zona que para acceder deben pagarse 200Y. Los pagamos, ya puestos…
Al ser muy temprano y además una zona de pago no había prácticamente nadie, 1 o 2 personas. Estaba bien porque se podía pasear tranquilamente por la zona observando con detenimiento cada templo y hacer fotos sin nadie de por medio. Había una zona donde se encontraba el típico juego de lanzar un aro a un poste y ver si se acertaba, un señor jugaba. Eran 3 aros y 3 postes, el señor lanzó pero no acertó ninguna de las 3 oportunidades.

Bueno, luego fui yo, ya que estaba… allá va Santi.
Tiro el primero, fallo (bieeeeen~). Tiro el segundo y lo cuelo. Escucho como el señor que antes jugaba se había quedado para observarme y exclama un ‘Oh!!’ (xD ¿?), tiro el tercero y también lo cuelo, el señor grita algo como ‘OREEEEE!!’ (¿???!!!). Miro para él y empieza a hablarme a toda mecha, claro que si campeón, te lo he entendido todito. Yo y mi cara de polla nos quedamos mirándole y como vio que no entendía ni jota comenzó a hacer con la mano la señal de OK. Yo no sabía como reaccionar asique le dije arigatou y comencé a hacer ligeras reverencias, el hombre se fue encantado y sonriendo, yo con cara de tonto y una anécdota.
Más adelante había una zona con piedras blancas, que previo donativo, tomabas una, escribías lo que quisieras y la dejabas en una roca con un buda y una cuerda sagrada. Dejamos una y nos trajimos otra.

Terminada de vez la zona volvimos a la plaza anterior y subimos las escaleras, llegamos a un espacio con forma de L. En un punto había mucha gente agrupada aunque en ese momento no reparé en ello. Subimos otras escaleras y llegamos al famoso gato durmiente, aviso: es MUY fácil pasarse de largo sin verlo. Continuamos subiendo escaleras infinitas (por qué hay tantas escaleras en Japón? xD) hasta llegar arriba del todo que hay una campana y un pequeño templo. Está bien porque al ver tanta escalera mucha gente pasa y da media vuelta jaja. Al bajar se puede visitar una parte que si no me equivoco, pertenecía a un antiguo shogun. Continuando al extremo opuesto accedemos a otro pequeño templo donde un monje (con un inglés increíble) explica sobre el dragón del techo y cómo fluctúa el sonido según la zona en la que hagamos ruido.

Al salir de allí reparo de nuevo en el montón de gente en el espacio con forma de L, observo que hacen fotos a una zona concreta y comienzo a flipar en colores, eran los 3 monos!! No tenía que idea que estuvieran en Nikko. Todos hemos visto los 3 monos que se tapan distintos sentidos, voz, oído y vista. Pues están aquí : )

No queda mucha cosa por ver y cada vez llovía más por lo que decidimos ir a comer y aprovechando que volveríamos relativamente pronto a Tokyo hacer algo por allí. Me empeño en buscar un sitio que vi por Tripadvisor. Hippari dako, es un local en su interior totalmente recubierto de post-its, tickets, fotos, notas, etc que van dejando los comensales, es realmente muy curioso. Además tienen una amplia carta de ramen, soba, etc que está muy muy rico.

Vamos dirección a la estación y perdemos el tren por 2 minutos (es lo que tiene pararse en una tienda de recuerdos media hora -.-u), lo malo es que en lugar de la frecuencia habitual de 30 minutos a partir de esa hora (eran 2:30 o 3:00) pasaba a ser cada hora… bueno, no se puede hacer nada, toca esperar (con el frío que hace!!!).
Tren de vuelta (durmiendo), Shinkansen (durmiendo) xD y llegamos al hotel. Nos cambiamos y vamos hacia Nakano por recomendación de una amiga. Por lo visto es una zona emergente (o lleva tiempo siéndolo) en materia de manganime. Además tenemos la suerte de que al estar alojados en Shinjuku Nakando nos queda a 5 minutos en tren, por lo que…
Llegamos y vemos una galería que empieza a parecerme ya habitual por todo Japón, estilo Burlington arcade en Londres. Una calle sin puertas ni nada, pero techado y tiendas a ambos lados. Tiendas de toda variedad, desde comida hasta videojuegos, pasando por recuerdos, ropa, etc. Pero este no es nuestro destino, sino lo que se encuentra al fondo, Nakano Broadway. Un centro comercial de varias plantas, aunque creo que sólo las 3 primeras dedicadas a: manga, anime, merchan, videojuegos, cosplays y todo este mundillo de frikismo que en una variante u otra a todos nos encanta. Además aquí se encuentra no se si el primer Mandarake o el más grande, la realidad es que no es una tienda única sino varias segmentadas por distintos criterios.
Aquí damos rienda suelta a la cartera, nos ponemos en plan shut up and take my money y compramos varias cosas xD. Entre ellas mi adorado Final Fantasy VI para la game boy advance *.* (no tenía esta versión!).

El único punto negativo es que eran las 7.30 o algo así y ya estaba cerrando todo :/ me sorprendió muchísimo… así que nada, de vuelta al hotel para recuperar energías de cara al siguiente día.

 

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