Relato IV

 

 

En un camino sin mucho tránsito había una piedra que cada día pensaba en lo feliz que era, era tan feliz que le parecía incuestionable.

Un día, el viento, tras mucho observarla preguntó:

          ¿Qué esperas de la vida, piedra? Siempre te veo ahí tirada sonriendo.

          ¡Nada! Porque ya lo tengo todo, soy feliz. – Respondió la piedra -.

El viento guardó silencio un momento, y prosiguió:

          ¿Por qué eres tan feliz? No veo que tengas nada. No tienes un amor a tu lado, ni has visto los cerezos de Japón, ni las pirámides de Egipto, ni tan siquiera has visto el río tras la colina de ahí delante. Siempre te he visto en este camino polvoriento, sola, sonriendo.

La piedra dejó de sonreír.

          ¿Necesito todo lo que has dicho para ser feliz? ¡Yo antes no sabía que todas esas maravillas existían!

El viento respondió:

          No necesitas todo eso para ser feliz, cada ser necesita cosas diferentes, yo te he puesto ejemplos que a mí me dan felicidad porque los he visto.

          Ahora yo también quiero verlo. – Pensó la piedra -.

Pontevedra I


Nota: en efecto, estoy intentando cultivar nuevos hobbies. De momento tengo 29 relatos/fábulas/ensayos. Iré publicando alguno aleatoriamente.

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