Relato XI

Lo llamaban el Oyente, era una persona de mediana estatura, menudo, aunque con una elegancia innata en sus movimientos, con cabello cobrizo en la mayor parte de la cabeza a pesar de comenzar a notarse el paso del tiempo. Entre las personas que lo conocían tenía fama de avispado y pícaro, en cambio las nuevas amistades lo encontraban inofensivo e incluso un poco pánfilo.

Él mismo no tenía una buena opinión de sí, había actuado de forma errónea en el pasado y se castigaba por ello. Razón por la cual había tomado una decisión, la decisión de ayudar a otras personas aunque simplemente fuera escuchándolas. Estaría ahí en los malos momentos, pero dejaría los buenos para otras personas que realmente los merecieran.

Se encontraba perdido, confuso, hastiado de su existencia y por ello en un momento de locura decidió hacer un viaje sin fecha de caducidad. No sabía a dónde iba, donde estaría la semana próxima, pero estaba seguro de que estaría bien. Fuera donde fuera sería capaz de salir adelante.

Aprovechó el viaje para construir historias y anécdotas que contar a su vuelta. Sería un cuentacuentos, desde ese día lo conocieron por ese nombre.

El viaje de seis días, al séptimo descansó.

 

El primer día tomó la decisión de hacer el viaje, creó el sol y la tranquilidad.

Al segundo día, vio que era bueno y traía orden por lo que creó la soledad.

El tercer día creó la esperanza.

El cuarto, el amor.

El quinto, se masturbó porque se aburría, vio que era bueno y creó otro amor, el amor por uno mismo.

Al sexto día vio una paloma blanca, comprendió que su viaje había finalizado. Creó la madurez y volvió a su hogar.

 

A su vuelta se ganaba la vida como buen cuentacuentos. Con el tiempo sus historias adquirieron matices filosóficos por lo que comenzaron a conocerlo como tal, el Filósofo.

En esta nueva etapa hizo vida de filósofo griego: conversaciones, pensamientos, alcohol, sexo y desnudez. Este proceso de evolución lo convirtió en una persona más sabia, ya que primero había escuchado (Oyente), después hablado (Cuentacuentos) y finalmente pensado (Filósofo). El proceso de metamorfosis le había dado una nueva perspectiva del mundo, comenzó a ver las cosas en su estado natural, simplificadas y esto le trajo paz, felicidad y ambos tipos de amor.

Desde ese momento fue uno con el mundo y el resto de seres existentes lo conocieron como Dios.

Relato único

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