Santi en Japón | Día 10 #Miyajima e Hiroshima

Santi en Japón | Día 10 #Miyajima e Hiroshima

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Llegamos al décimo día de viaje, el que muy probablemente es para mí el día más mágico, destacable e importante de toda la aventura . ¿Qué por qué? Bueno, continuad leyendo…

Personalmente, al margen de todo el tema del manganime y los videojuegos tengo una gran influencia de los paisajes japoneses de corte tradicional, debido en gran parte a la saga Zero, Fatal Frame o Project Zero según el continente. Es algo que me apasiona. El día de hoy, concretamente toda la parte de Miyajima, es 100% este tipo de paisajes.

¡Comenzamos! Toca madrugar bastante, pues debo tomar el Shinkansen de Kyoto a Hiroshima. Normalmente se debe hacer transbordo en Shin-Osaka pero hay uno o dos duramente la mañana que hacen el trayecto de forma directa, con el consiguiente ahorro de tiempo y por qué no, molestias. Como siempre, aprovecho el trayecto para desayunar y en esta ocasión comprar unos imanes de distintos tipos de Shinkansen (xD).

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Al fin llego a Hiroshima, donde se debe tomar un tren de cercanías para ir hasta Miyajimaguchi, lugar desde el cual se viaja en Ferry a la isla de Miyajima. No tiene pérdida, está muy bien indicado y es más que probable que el 90% de la gente que baje en esa estación vaya en la misma dirección que vosotros. Si tenéis JRP el Ferry de la misma compañía os será gratuito. El trayecto si no me equivoco dura unos 10 minutos, a la ida el Torii os quedará a mano derecha y a la vuelta a mano izquierda.

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Una vez en la isla comienza la magia. Si aún no se ha ido a Nara, hará bastante gracia ver ciervos por todas partes (vigilad con la comida y los papeles). En mi visita coincidió que había alumnos por todas partes, en cantidades ingentes, centenares. Fui caminando hacia el famoso Torii flotante, que realmente no es tal, pero bueno. A la llegada lo pude disfrutar con marea alta. Caminando un poco más se llega al templo de Itsukushima, que tiene una construcción estilo embarcadero que le otorga un encanto especial, no hace falta decir que prácticamente desde cualquier punto del mismo se continua viendo el Torii, no en vano, el Torii es (o era) en realidad la puerta de entrada al templo. Paseando por la zona de pronto reparo en que van a realizar una obra de teatro, mi conocimiento de la cultura Japonesa no es especialmente profunda pero diría que esto no es Kabuki, sino otro tipo.

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Al salir del recinto del templo hay una pequeña playa donde aprovecho para hacer fotos, y es precisamente de éste lugar donde tengo, para mi gusto, la foto más importante de todo el viaje a Japón:

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Aquí conocí a dos chicas Japonesas muy majas, no sabían ni jota de inglés, y mis conocimientos de japonés son nulos (aunque el ichi ni san para contar al hacer la foto fue realmente útil xD), sus nombres eran Mikako y Yumeno (aunque esto lo sabría más tarde).

La siguiente parada era el Daisho-in, una zona de varios templos entre las montañas realmente chulo. Se podía continuar hasta la cima del monte Misen (también existe un teleférico), pero la falta de tiempo hizo que lo dejase pendiente para un futuro.

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Bajando de nuevo al pueblo, tocaba comer y hacer algunas compras. Desde las típicas ostras de Miyajima (tanto a la brasa como rebozadas), hasta pinchitos de carne, pasando por algo de gamba parecido al surimi con forma de Momiji.

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Por el camino me vuelvo a encontrar con Mikako y Yumeno, que están comiendo un melonpan relleno de helado xD. Me cayeron en gracia por lo que en una tienda cercana les compré un regalo (unos llaveros de móvil de la isla), ¿problema? Que al ir a llevárselo se habían ido. Pongámonos en situación porque comienza una aventura épica:

Alguien sin conocimientos de japonés (osease, yo) buscando a dos chicas con uniforme escolar en una isla con unos 1.000 estudiantes con uniformes similares, debo aclarar que aquí aún desconocía sus nombres, los conocería más tarde. A esto hay que añadir que el 95% de las chicas son morenas y con el pelo liso, bien, el mundo es maravilloso en ese instante.

Doy vueltas durante algo más de media hora sin ningún tipo de éxito, por lo que haciendo uso de una inteligencia única en el planeta busco en la cámara la foto que tenemos juntos y me fijo en el uniforme que llevan, entonces comienzo a buscar chicas con el mismo uniforme y las abordo en plan gaijin-stalker enseñándoles las foto hasta que di con una que dice ‘Mikako?’. Bien, ya tengo un nombre, ¡¡¡es un progreso!!! Continúo por la zona más perdido que Kogoro Mouri hasta dar con un grupo relativamente de escolares, les enseño la foto y veo que un chico de gafas levanta la mano, como esperando a que yo le de permiso para poder hablar (what?), cuando salgo de mi surrealismo interior le digo ‘yes?’, y comienza a chapurrearme un inglés inconexo y tarzánico, imagino que era uno de los ‘listos’ de clase y no podía desperdiciar la oportunidad de practicar con un gaijin. Consigo sacar en claro que son de la misma clase, y que se van todos en el ferry de las 2:30. Miro el reloj y veo que son las 2:15 (WHAAAAAAAAAAAAT???), les doy las gracias y comienzo a correr dirección al ferry (al ser la hora que era las tenía que encontrar sí o sí), hasta que al girar una esquina, por fin, las veo de lejos y me acerco dando las gracias al cielo. Ellas me observan sorprendidas con cara de WTF. Les explico que las he estado buscando, su cara de WTF se torna mayor aún. Les entrego el detalle con un claro ‘presento’ jaja xD, cosa que entienden y empiezan a gritar algo incomprensible y una vez abierto el regalo solo soy capaz de distinguir kawaii kawaii. Mikako, en un alarde de ‘conocimiento’ me tiende la mano para que se la estreche, por eso de las diferencias culturales y tal, me pareció muy curioso. Nos despedimos con un montón de reverencias y ellas quedaron siendo el centro de atención de su clase por aquel día.

Tras la aventura, paso de nuevo por el Torii flotante para verlo esta vez con bajamar y poder tocarlo.

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Son sobre las tres de la tarde y como quiero visitar los lugares más típicos de Hiroshima va siendo hora de tomar de nuevo el Ferry y el tren hasta Hiroshima.

Por fin en Hiroshima la primera parada es el castillo. Realmente por fuera parece mucho de lo que es una vez dentro, al margen de que está 100% reformado, lo han habilitado como un museo, pero no tiene demasiada cosa… Al menos tiene unas bonitas vistas desde la planta superior.

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Al salir, atravesando un parque lleno de juventud (parecía haber un concierto) llego por fin a la cúpula que aguantó la caída de la bomba atómica. Es un sitio que impone, no está aislado ni nada parecido pero da la sensación de que se haya detenido el tiempo. No había mucha gente, algún turista como yo y un japonés explicando cosas sobre lo que allí había tenido lugar (por puro entretenimiento, supongo).

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Bordeando el río se llega al monumento de la paz, donde arde la llama que según leí, no se apagará hasta que no se destruya el última arma sobre la tierra. Desde el monumento y con la vista puesta en la llama se crea una línea recta hasta la cúpula. Me llamó la atención, la media hora aproximada que estuve por allí, que era un continuo ir y venir de gente a presentar sus respetos, depositar flores, etc

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Al lado se encuentra el museo, lástima que ya eran casi las 6 y cerraba a esa hora : (

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Sólo quedaba disfrutar un poco de la ciudad, comprar algo para cenar y tomarlo en el Shinkansen de vuelta a Kyoto (esta vez con transbordo en Osaka).

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Mi viaje a Japón (Día 10) [Miyajima e Hiroshima]

One thought on “Santi en Japón | Día 10 #Miyajima e Hiroshima

  • […] Es muy curioso como algo a priori tan ‘simple’. y que en principio percibimos como homogéneo, como es el sistema ferroviario de un país puede atesorar tantas diferencias. La verdad es que recuerdo con mucho cariño la primera vez que subí en shinkansen (tren bala), había leído mucho al respecto y se percibía como algo futurista e increíble. Fue para ir a Nikko, localidad al norte de Tokyo y pese a ser un trayecto no excesivamente largo me quedé con una grata impresión que más tarde repetiría para a Kyoto o Hiroshima. […]

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