Santi en Japón | Día 12 #Kinkaku-ji okonomiyaki

Santi en Japón | Día 12 #Kinkaku-ji okonomiyaki

Duodécimo día, toca volver a tomar el autobús de la muerte y encima con lluvia, genial. Esta vez el destino es el Kinkaku-ji o pabellón dorado. Para mi sorpresa en esta ocasión no veo la típica calle llena de tiendas.

1a (2)

1a (12)

Esto ya es otra cosa, la zona es preciosa, tanto por el pabellón en sí reflejado en el lago como por los jardines verde fosforito. Quizá también ayude el hecho de que al llover hay algo menos de turistas. Lo que más me gustó es que tiene varios pequeños rincones donde con un poco de suerte puedes estar completamente solo durante unos minutos y disfrutar del entorno, además de algunas escenas típicamente mágicas japonesas.

1a (35)

Al salir, voy dando un agradable paseo hasta el siguiente templo, el Ryoan-ji, con su famoso jardín zen y la fuente Tsukubai. Tiene también una bonita zona de tatami. En torno al templo hay una extensa zona ajardinada que la verdad, desconocía completamente su existencia pero me pareció preciosa.

1a (45)

1a (52)

1a (78)

El día iba mejorando, ya no llovía con tanta intensidad y dando otro paseín llegué al Ninna-ji. Es un complejo que comprende varias construcciones, algún santuario, pagodas, toriis… creo que no es excesivamente turístico, pero a mí me gustó bastante.

1a (146)

1a (170)

Justo al final de la calle se encuentra la parada de tranvía que me llevaría hasta el bosque de bambú de Arashiyama. La estación estaba decorada de una forma maravillosa, lugar donde aproveché para comer algo y sentarme a ver pasar la ingente cantidad de turistas de la zona.

1a (199)

1a (201)

Accedí al bosque por la zona del puente, mucho menos transitada y con un paisaje ligeramente distinto.

1a (231)

Pensé que el bosque sería mayor, pero no quita que fuera impresionante. Además, había una zona con una puertecita por la cual se podía acceder ‘dentro’ y pasear entre el bambú, donde un agradable hombre armado con una pequeña pala me ofreció bambú que había sacado de la tierra (¿?) educadamente desistí del ofrecimiento (ya tenía el estómago dando suficientes saltos como para probar fortuna…) y continué explorando la zona. Cuando cansé tome de nuevo el tranvía para ir hasta el centro y de ahí bajar hasta la torre de Kyoto.

1a (313)

1a (284)

Como ya comenté en una entrada anterior, me resultó curioso que la torre se encuentre encima del edificio centro comercial/hotel. La verdad es que después de subir a la torre de Tokyo y al Sky Tree ésta sabe a poco, pero no deja de resultar divertido al ser el punto más alto de Kyoto a la redonda. Se obtienen unas bonitas vistas y puede servir para ‘descubrir’ próximos destinos a visitar.

9 (7)

9 (27)

9 (43)

Al bajar fui a la estación de Kyoto. Bastante controvertida, por cierto, debido a su modernista arquitectura en medio de esta tradicional ciudad. Tiene cosas chulas, como unas escaleras con leds que van creando distintos dibujos (había unos niños japoneses echando carreras por ellas), una especie de carpa cubierta de luces o un mirador en el último piso. Al margen de eso, tiene muchos locales para comer de diverso tipo: desde comida ‘exótica’ como italiano o francés hasta los allí típicos locales de ramen, sushi u okonomiyaki.

9 (56)

9 (58)

9 (70)

En mi caso, llevaba varios días con la idea de probar el dichoso okonomiyaki aunque mi idea inicial era Hiroshima y el plan B era Osaka, pero como no se terció nada de eso coincidió que encontré este local en Kyoto. La gente suele referirse a este plato como las ‘pizzas japonesas’, aunque sinceramente, a mi me pareció más una tortilla con un montón de cosas; no en vano sus ingredientes base son harina, huevo y ñame. Pedí uno con cerdo, col, verduras varias, calamares y gambas. Te lo sirven sobre una plancha calentita y tienes a mano una espátula para ir partiéndolo y miniplatitos donde servirte la ración. Bajo mi inexperta opinión, fue la comida que más disfruté de todo el viaje. Tenía un sabor alucinante y no era nada caro, unos 1.100 Y, para beber decidí acompañarlo con sake frío 😉

9 (102)

9 (114)

Al salir tocaba volver al hotel dando tumbos a causa del sake.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *