Santi en Japón | Día 13 #Kiyomizu-dera Gion y Ryokan

Santi en Japón | Día 13 #Kiyomizu-dera Gion y Ryokan

Venga, que ya queda menos. Decimotercer día. Kyoto amanece lluvioso y hay que tomar el autobús una vez más para llegar hasta uno de los templos más representativos de la zona: EL Kiyomizu-dera (templo del agua pura). Es una mastodóntica construcción realizada en madera que según la tradición, si se salta abajo y sobrevivimos se nos concederá un deseo.

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A uno de los laterales nos podemos encontrar con unas escaleritas que suben hacia la parte trasera, ahí se encuentran las piedra del amor. Cuenta la leyenda que si un soltero va de una a otra con los ojos cerrados encontrará el amor.

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Por la zona hay varios caminos por los cuales dar un paseo, accediendo así a una pagoda, un lago o la fuente de tres caños, que según tengo entendido cada uno representa una virtud diferente.

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Nota: actualmente hay algunas partes del templo en reformas (con andamios).

Una vez visto el santuario voy caminando por una calle empinada que baja a mano derecha, tiene un aire muy antiguo y tranquilo. Más tarde descubriré que se trata de Sannenzaka Ninenzaka.

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Al final se encuentra otro templo, el Ryozen Kannon, con un gran buda blanco. Me gustó mucho por varios motivos, uno es que no había absolutamente nadie en el rato que estuve allí y el otro es que tenía un poco de todo, rincones con santuarios, molinillos de colores, e incluso se podía acceder dentro del buda por la parte trasera pudiendo ver así su interior (lleno de estatuas y velas).

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Cruzando Murayama Park, que se encuentra en gran parte en obras y que tampoco puedo disfrutar demasiado por el tiempo, se llega a Chion-in, un gran complejo de santuarios donde curiosamente pillo con las manos en la masa a un par de operarios haciendo labores de mantenimiento sobre una gigantesca campana.

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Tras tanto caminar llega la hora de comer, hoy toca arroz con curry y pollo, cauto de mi lo pido con un curry suavecito pero eso no evita que siente como una bomba y me de la tarde.

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Llega lo que será una tarde bastante completa. Para empezar toca hacer uso de la reserva en un Ryokan, para quienes lo desconozcan un Ryokan es el hospedaje típico japonés, esto significa: tatami, futón y sento (yeeeeei :D). Me reciben con té y una pastita de arroz (malísima xD), y paso a explorar la ‘habitación’. Es como un apartamento, nada más entrar hay un hall con tres puertas. La de mano derecha es el wc sin más, la de mano izquierda tiene la bañera, y la del centro da lugar a una especie de habitación vacía con un armario y con otra puerta, tras la cual se encuentra el futón en sí, una mesita, la tv, etc. ¡Pero no acaba ahí! Porque hay otra puerta más al fondo, donde hay una especie de galería con otra mesita. Además, en este tipo de alojamientos te dejan yukatas, muy parecidos a los kimonos pero de algodón, mucho más cómodos y ligeros.

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El Ryokan está justo al girar la esquina en el popular barrio de Gion, por lo que salgo a dar una vuelta a ver si cuadra que veo alguna geisha o maiko y de paso a ver donde se puede comer.

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No hubo suerte con las fotos pero sí con la cena, había leído sobre ello y me decanté por ¡Yakiniku! Que no deja de ser cosas a la parrilla xD Pero dicha parrilla se encuentra en las mesas, y admite de todo, carne tanto seca como marinada, vegetales, fruta (sí, manzana por ejemplo). Las cantidades no las manejaba muy bien, así que pedí una burrada, aunque no sobró nada xD y para beber, ¡sake frío!

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Tras la estupenda cena (aunque algo lenta por eso de tener que ir haciéndolo poco a poco) tocaba disfrutar un poco del Ryokan. Me puse el yukata y bajé al sento, perfectamente diferenciado por sexos y cubierto por unas cortinillas. Nada más entrar está la zona de ‘vestuarios’ donde te quitas la ropa, y existen asientos con perfume, secador, toallas, etc etc. Al pasar la puerta accedes al baño en sí, todo de piedra, con banquetas y cubos a un lado y el ofuro al otro. A veces también hay carteles explicativos sobre su uso para gaijins como yo.

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