¿Te gusta tu trabajo?

¿Te gusta tu trabajo?

A raíz de una conversación con @superdavinci por twitter me he animado a escribir esta entrada (¡uf, sí que hacía tiempo que no actualizaba!). Se me antoja de obligada lectura, o al menos para mí, de obligada escritura.

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Creo que a todos nos sucede, en algún momento u otro de nuestras vidas, en que no estamos haciendo lo que queremos ni lo que nos gusta.

Esto puede ser perfectamente normal, el problema lo veo cuando ese ‘momento’ dura demasiado, pero ¿cuánto es demasiado? Yo entiendo por demasiado el tiempo suficiente como para amargarnos el día a día. A veces esto es poco tiempo, un par de meses, otras veces no nos damos cuenta hasta que llevamos varios años.

Una vez tenemos identificado este momento, ¿qué podemos hacer? Básicamente dos cosas: algo o nada.

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Comencemos por la opción de no hacer nada. ¿Por qué no tomamos ninguna medida para remediar esa situación si tanto malestar nos provoca? Normalmente por inseguridad. Mucha gente diría que por comodidad pero la traducción de esto, es, inseguridad a perder esa calidad de vida dada por el dinero, inseguridad motivada por un cambio (la gente tiene miedo a los cambios, no se por qué) y temer no volver a encontrar lo mismo o no dar la talla en otro ámbito (esto es, inseguridad en las capacidades de uno mismo).

Tenemos la mentalidad de nuestros padres y abuelos, donde un trabajo, una empresa, era para toda la vida. La realidad de hoy en día es que
somos mercenarios. No porque nosotros seamos malas personas y nos vayamos a otra empresa donde nos paguen mejor, no, sino porque el mercado y las propias empresas nos ofrecen ese escenario y es en lo que nos han convertido. Ojo, a mi me parece perfecto. Hoy en día es mucho más fácil despedir, y la gente tiene miedo (recordemos, el miedo es el arma más potente para controlar a las masas). Influidos por ese miedo muchos aceptan peores condiciones o se aferran a un clavo ardiendo. Bueno, un clavo ardiendo no, una mierda de trabajo.

Según veo, la gente suele aguantar por eso, por mantener un estilo de vida. Yo antes era así, mejor dicho, en parte aún soy así pero hace tiempo que vengo reorganizando mis prioridades. Soy una persona a la que le gusta viajar, comprarse videojuegos, software y gadgets, salir a cenar por ahí y ayudar a mis familiares si veo que tienen alguna carencia. He tenido temporadas de gastarme cada mes entre 700 y 1000 euros en chorradas. ¿Por qué? Bueno, porque podía permitírmelo holgadamente y con mi dinero hago lo que me sale de la punta. Pero un día te paras a pensar, y descubres que aunque te gusta todo eso, no lo necesitas, y es más, caes en la cuenta de que intentas llenar vacíos, o mejor dicho, sobrellevar inconformismoscon distintas vías de escape. En ese momento debes parar. Siéntate. Respira. Para el mundo. Para mundo.

Es cierto que vivimos en una sociedad en la que se necesita esa cosa llamada dinero para vivir, nos bombardean a todas horas con nuevas necesidades creadas por el jefe de marketing de turno, todo se ha vuelto más global, vemos lo que existe en otro países o lo que tienen otra personas y lo queremos, lo necesitamos para sentirnos felices y completos, y por qué no, subir una bonita foto a Instagram cuando lo consigamos. El día que te pares, sea hoy, mañana o dentro de cinco años, piensa si lo que realmente quieres es todo eso o si por el contrario quieres otras cosas. Piensa que únicamente tienes una vida, un tiempo determinado de existencia medido en años que te identifica. ¿Cómo quieres pasar ese tiempo?

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Llegados a este punto entramos en la otra opción: hacer algo.

Házlo de verdad, lleva a cabo los pasos necesarios no ya para ser feliz, sino para sentirte bien contigo mismo y con la vida que llevas. Ahora mismo, por ejemplo, yo prefiero ingresar lo justo para vivir, y si es a media jornada mejor que mejor, (esto es, tener un plato en la mesa y cubrir gastos mínimos) y así poder dedicar tiempo a lo que me hace feliz. ¿Que qué me hace feliz? Por una parte pasar más tiempo con mis seres queridos (en lugar de estar 8-9 horas fuera de casa en una oficina) y por otra parte llevar a cabo X proyectos personales. Algunos de estos proyectos pasan por formación, otros por pseudohobbys (YouTube) y otros por desarrollar ideas de negocio propias.

A veces no tengo muy claro qué necesito ni hacia donde voy, pero si que voy teniendo claro lo que NO necesito. He hecho una lista para evitar caer en los mismos errores:

  •  Un trabajo que me haga infeliz por bien pagado que esté.
  • Pasar más de 6 horas en una oficina.
  • Gastarme cientos o miles de euros en viajes absurdos por el mundo para ‘salir de la rutina’.
  • Comprarme tantos videojuegos/gadgets/cosas que nunca tendré suficiente tiempo a disfrutarlos.
  • Tener un salario alto para sentirme autorrealizado a través de él.
  • Llevarme estrés y malos rollos a casa.
  • Gente tóxica.

 

Ahora, intenta hacer tu propia lista.

 

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Para ir terminando, finalizaré con una declaración de intenciones:

No necesito ser rico, ni realizar grandes viajes, no aspiro a ser una eminencia en mi campo ni a que se me recuerde en los años venideros. Lo único que si necesito, quiero y conseguiré, es cuando sea viejo, echar la vista atrás y pensar que he llevado una buena vida en base a mi principios y valores rodeado de mis seres queridos.

 

4 thoughts on “¿Te gusta tu trabajo?

  • Me alegra que nuestra charla te haya llevado a escribir esta entrada. No hace mucho yo escribí algo similar en un momento de dudas existenciales que a día de hoy sigo manteniendo (http://directoajapon.blogspot.com.es/2016/04/dudas-existenciales.html?m=1).
    Como bien dices es por puro miedo por lo que no nos atrevemos a salir de nuestra zona de confort y probar algo nuevo,tal vez mejor o tal vez peor,pero que nunca conoceremos si no damos un puñetazo sobre la mesa y actuamos.
    Solo de leer la entrada me entra ese gusanillo de nuevo y las ganas de dar el paso,y quien sabe si esta vez sí sea el momento…
    Vamos a por ello!!!

    • Me alegra ver que existen personas con pensamientos similares. Mientras se haga pensar aunque sea solo a una persona más ya merece la pena cualquier esfuerzo. Me voy a leer tu publicación a ver, saludos!

  • Interesante reflexión… la verdad es que yo pasé por unos pocos trabajos nefastos (empezando por botones :) pero al acabar la carrera conseguí una beca para hacer el doctorado y… hasta hoy, ya no he cambiado de departamento. Así que no puedo opinar de primera mano sobre los problemas que comentas (y que tiene mucha gente hoy con el tema laboral, una lástima). Parte de lo que comentas es algo normal en otros países. Algunos conocidos en Alemania, por ejemplo, tienen clarísimo que el trabajo debe ser solo una parte de nuestras actividades diarias. Allí a nadie se le ocurriría quedarse en el curro más allá de las 17h, por ejemplo. La gente valora mucho sus hobbies, pasar tiempo con la familia, etc. En España parece que si no curras de 9 a 9 el jefe piensa que eres un vago :(

    Ah, espero que el viaje a Japón no entre en lo de “viajes absurdos”… 😀

  • Afortunado! :) Supongo que al final es algo cultural, al igual que en Japón, precisamente, si no haces horas extra está mal visto…

    Incluso Japón, en cierto modo, podría entrar en esta reflexión, aunque daría para un fuerte debate interno (conmigo mismo) porque realmente era un destino (sueño) donde siempre quise ir. 😛

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